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El razonamiento matemático es aquel tipo de razonamiento que utiliza números, fórmulas, símbolos y demás características matemáticas para resolver un problema o llegar a una conclusión.

Esta habilidad puede ser aplicada en muchos ámbitos de la vida, más allá del académico. Por ejemplo, en el campo de la informática, esta forma de razonamiento es esencial para desarrollar algoritmos y dar lugar a programas de software. En ingeniería, para realizar cálculos complejos y diseñar estructuras funcionales. En en el sector financiero, para tomar decisiones acertadas de inversión. O en los negocios, para hacer proyecciones y análisis de mercado.

Por tanto, el razonamiento matemático sirve para aplicarse en cualquier campo del conocimiento, resolver problemas cotidianos, entender el mundo que nos rodea, aprender a expresar ideas matemáticas con claridad, y encontrar soluciones para problemas de diversos niveles de complejidad.

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LITERATURA

La literatura es aquella forma de arte que alcanza sus fines estéticos mediante la palabra, que puede ser oral, pero es mayormente escrita. Es considerada una de las bellas artes y una de las más antiguas formas de expresión artística, caracterizada por la expresión

Nunca resulta fácil justificar qué es y qué no es literatura, ya que se trata de un concepto construido históricamente y se han escrito textos que hoy se consideran literarios antes de que su definición existiera. Por lo tanto, este concepto ha sido revisado y redefinido numerosas veces a lo largo del tiempo, y existen múltiples posibles definiciones.

Sin embargo, se puede enunciar que uno de los rasgos singulares de la literatura es su uso del lenguaje, puesto que se diferencia del uso ordinario o cotidiano.

El lenguaje literario se caracteriza por ser artificial y por perseguir un fin estético, en lugar de ser natural, práctico, funcional o informativo. Esto se logra mediante el empleo de figuras retóricas, la construcción del ritmo, el uso de la rima o los cambios en la sintaxis y el sentido de las palabras. Por ejemplo: «Yo sé un himno gigante y extraño/ que anuncia en la noche del alma una aurora,/ y estas páginas son de ese himno/ cadencias que el aire dilata en las sombras» (Fragmento de “Rima I”, de Gustavo Adolfo Bécquer).

Además, en los textos literarios, generalmente se transmiten contenidos emocionales y sentimentales o ficcionales, es decir, situaciones, imágenes y relatos provenientes de la imaginación.

La literatura es un campo de estudio en sí misma: sirve de objeto de estudio a la teoría literaria y a la crítica literaria, así como a la filología y a la historia de la literatura.

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ORTOGRAFIA

La ortografía es el conjunto de reglas y normas que rigen la escritura convencional de una lengua. O, como solemos decirlo popularmente, al modo “correcto” de escribirla.

Este nombre proviene de las voces griegas orthos (“recto” o “estricto”) y graphein (“escritura”), pero comenzó a usarse en español a partir del siglo XVIII, cuando en 1727 se establecieron las primeras normas ortográficas del idioma por parte de la Real Academia Española, al poco rato de su fundación.

Hasta ese momento, el español se escribía de maneras muy diversas, a veces atendiendo a la fonía de las palabras, otras a sus orígenes etimológicos y a la tradición latina.

Como otros aspectos de la lengua, la ortografía es un concepto mutable a lo largo del tiempo, pero fijo en un momento dado. Es decir que en un instante específico de la historia, existe una ortografía restrictiva, normativa y estricta, que determina cómo escribir las palabras para que sean comprendidas cabalmente. Pero dicho modo de escribir será distinto dentro de uno o varios siglos, puesto que las lenguas son organismos vivos y cambiantes.

De hecho, muchas lenguas varían sus normas ortográficas para adaptarlas a necesidades de distinto orden: a veces como una manera de actualizar la grafía de la lengua, y otras con el propósito de hacer la grafía más simple, más competitiva a nivel internacional y más accesible para los extranjeros.

En todo caso, la ortografía consiste en normas convencionales, o sea, acordadas por convención. Por ejemplo, en el caso del español, las 22 academias oficiales que existen en el mundo colaboran para conservar un conjunto estable y universal de normas ortográficas. Hoy, sin embargo, la ortografía española ha variado muy poco desde la publicación en 1854 de la Ortografía de la lengua española.